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5/30/2015

Capitulo VIII La mentira

Volaban encima de un volcán en actividad pero sin erupción, lo rodearon subiendo a la cima y entraron en el volando sobre la lava que no era tan caliente. Un extremo calor invadió sus cuerpo habiéndolos sudar.

El viejo índico al dragón que pasara sobre ella, se notaba serio y decidido.

- ¡¿Qué?! - exclamo Ethan sujetando a Heaven inconsciente en sus brazos- ¡Detente! ¡Detente! -Gritaba.

A medida que lo hacía el viejo inclinaba el dragón en dirección de la lava caliente.

Haven despertaba quejándose un poco, intentaba moverse pero no podía le dolía todo el cuerpo. Estaba confusa de donde se encontraba, no era su habitación ni la del hospital. Se encontraba en una especie de cueva subterránea. Las paredes eran rocosas, del lado izquierdo de su cama estaba un poco inclinada y estaba todo iluminado por antorchas.

-¿Dónde estamos?- Pregunto ella.

Ethan se acercaba a ella, llevaba algunas vendas debido a las heridas que le hicieron los hashiramas.

-¿Estas mejor?... Si que eres una chica fuerte- Una sonrisa se dibujaba en su rostro.

-Logramos escapar de ese lugar-

Intento mover las piernas aunque no pudo, la tendría inflamada, sentiría mucho dolor al moverla y la tenia envuelta con hojas curativas que le colocaban para calmarle el dolor, le daban a beber un jarabe de hojas de los arboles.

- ¿Como escapamos? No recuerdo nada después de caer del dragón - Su voz estaba calmada, se notaba confusa y adolorida.

-Millan nos salvo. No... No intentes levantarte- Ethan se acerco a Heaven revisando la herida en su pierna.

Quito la hoja de enjebo que llevaba puesta.

-¿Cómo se ve? - Pregunto ella.

-Se ve mucho mejor

Tomaba con suavidad y revisaba sino tenía heridas, lo mismo hacia con su rostro, pasaba su mano con delicadeza por su rostro preguntándole si sentía algún dolor. La miraba fijamente y le sonreía. Tomo una taza de barro que había en una mesa pequeña al lado de donde estaba acostada Heaven
-Toma bebe un poco, esto aliviara el dolor. Te pondré una nueva hoja de enjebo en cuanto Millan las purifique.

-¿Quién es Millan? -pregunto confusa.

Ethan se comportaba con ella muy amable y le gusta la forma como lo hacía, la hacía sentir segura.
Tomo su mano y lo miro a los ojos

- Gracias. Por ti estoy aquí a salvo, Ethan -Dijo con sinceridad.

Ethan la miraba y tomaba su mano.

-He salvado muchas criaturas, desde hadas hasta duendes, pero en ninguna de ellas puse en riesgo mi vida para salvar a alguien como lo hice contigo.

Dejaba sobre la mesa la tasa en la que le había dado de beber a Heaven.

-No sé de dónde vienes, ni porque te busca mi padre, pero mientras yo esté no voy a permitir que te haga daño.

Heaven no entendía porque lo hacía, como había dicho apenas la conocía y ella a él. No habían tenido muchas palabras pero había salvado su vida. No sabia exactamente que decirle, ya le había dado las gracias pero aun sentía que eso no bastaba.

-Eres muy amable, Ethan. No sé qué decir porque salvaste mi vida y dices que la volverías a salvar, estoy en deuda contigo.

-Es mi labor, así que me debes nada; además no puedo dejar que mi padre cumpla sus propósitos.

- Yo, después de todo no le tengo rencor a tu padre. No soy de vénganse y lo perdonare- Hizo un intento de encoger sus hombros pero luego se quejo, olvidaba el detalla del golpe en la espalda.

-Quizás tu no, pero yo si tengo mi cuenta personal que arreglar con el - El se notaba muy decidido a seguir peleando con su padre. -El mato a mi madre y luego me hecho por evitar ser como él, no se lo perdonare nunca-

- Puede que no lo perdones pero es tu padre - Heaven era comprensiva y entendía toda clase de experiencia vivida o no vivida.

Su amiga Emma le preguntaba muchas veces como hacía para entender tanto los sentimientos de los demás, ella era la mejor amiga que alguien pudiera tener, así le decía Emma.

Ethan tomaba de la mesa un pequeño envase.

-Ya no hablemos de él, después de todo cuando lo mate ya no será más mi padre- Había mucha seriedad en sus palabras, de momentos ya no era el joven amable que mostraba ser. -Colocare un poco de esta crema en tu pierna, te ayudara a sanar.

Colocaba un poco de ese ungüento en su pierna, dándole suaves masajes, nunca había hecho eso, tocar la pierna de una chica y masajearla.

-¿Matarlo? No, no hagas eso. Auch…- Se quejo cuando el masajeaba su pierna.- ¿Quieres convertirte e asesino?

Heaven no esperaba eso de él, lo creía tan diferente, tan dulce que solo imaginarlo cometer un crimen era algo que le decepcionaba mucho.

-No lo se... Pero de igual modo el va a querer matarme, así que él o yo, pero uno de los dos caerá- Ethan termino de colocar el ungüento y lo dejo de nuevo en la mesa. -Supongo que yo seré quien muera, el es más fuerte que yo

-No digas eso…

Una sonrisa marcaba su rostro, era una risa llena de tristeza.

-Pronto te pondrás mejor, te ayudare a que salgas de aquí y vuelvas a tu mundo donde puedas estar a salvo- Se quedaba sentado en una roca pequeña al lado de Heaven. -Descansa, estaré aquí si necesitas algo.

Ella sabía que tenía razón, su padre los buscaría sin cansancio y cuando los encentran a los dos, estarían muertos, ya no habría juegos o oportunidad para escapar.

Hace una semana estaba en su casa pensando en lo dedicada que era en el amor y sus exámenes. Ahora, estaba en una cama con un chico quien hace poco sabia su nombre y la había salvado ya varias veces de la muerte.

- Que irónico.- Ella sonrió.

No era una sonrisa de felicidad o alegría, era una de preocupación y a las ves sarcásticas.

-¿Que es lo que te parece irónico? Supongo que debes estar lamentándote por haber venido aquí-
Ethan estaba sentado sobre la roca, un poco pensativo.

- Hace una semana o algo así, no llevo muy bien el tiempo. Estaba en mi casa, en la tierra pensando lo desdichada que era en el amor y preocupada por exámenes de mi educación Un día, en la mañana, todo cambia y ahora estoy entre la vida y la muerte. Mis padres deben creer que ya estoy muerta y deben estar sufriendo.

Cerró los ojos mordiéndose el labio y inhalo aire para no llorar.

Ethan vio sus intensiones y se levanto de su asiento, coloco su mano en su mejilla tocándola suavemente y con lentitud mirando sus labios se acerco a su rostro. Aparto la mirada de ellos al besar su frente y lo cerró. Heaven no su momento quedo sin respuesta alguna, un beso en la frente significaba para ella respeto y cariño, aunque se preguntaba que mas había e ese beso, quizás si hubiese sido en sus labios los hubiese golpeado.

-Eso fue... lindo Ethan

Que otra cosa podía decir ante tan inesperado hecho del joven que ha arriesgado su vida por la de ella.

Alguien aclaro la garganta desde la puerta y los dos se apenaron al ver a Amy y Max mirándolos sonriendo.

-¿Que sucede?

Una ligera sonrisa se dibujaba en el rostro de Ethan, el sabía lo que Max y Amy se estaban imaginando aunque no era lo que pensaban, quizás, Ethan desearía en ese momento que si fuese lo que ellos pensaban pero era mejor no hacerse de esas ideas.

-¿A ocurrido algo?... ¿Porque nos miran así?

Heaven estaba aun más sonrojada y apenas por como los habían visto a los dos. Pensarían otra cosa que no fuera amistad o una relación de médico y enferma.

- ¿Cómo te sientes Heaven? - Pregunto Amy sonriente.

- ¿Ethan te atiende bien? - Dijo Max moviendo sus cejas arriba y abajo en forma de picardía.

- Eh... Si, Ethan es muy bueno en su trabajo- Contesto aun as apenada.

- Vamos no paso nada. Solo hablamos- Respondió Ethan.

Amy llevaba en sus manos una muda de ropa de duende de talla más grande. Era un camisón, pantalones de tela verde y zapatos de cuero de dragón par que se cambiara. Su ropa estaba sucia, rasgada y apenas se notaba que era una pijama.

Te ayudare a cambiarte- Dijo Amy colocando la ropa en la silla de piedra donde estaba sentado Ethan.

-¿Con ellos? – Pregunto apenada.

Heaven negaba con la cabeza.

- No. Ya sálganse ambos- Dijo Amy en tono autoritario a Ethan y Max.

Max tomaba a Ethan por el brazo para sacarlo del lugar mientras Heaven se cambiaba.

-Vamos muchacho- Ethan daba media vuelta y salía siguiendo a Max

-Volveré en un rato para revisarte- Ethan se preocupaba a cada minuto por el bienestar de ella. -Nos vemos al...- Ethan había tropezado torpemente con sus propios pies cayendo de rodillas.

Heaven contuvo una risa.

 -Rayos- Se expresaba Ethan al caer mientras Heaven y Amy sonreían al verlo.

Max le tendía la mano para ayudarlo.

-Estas bien muchacho?... No se puede masticar y caminar al mismo tiempo- Sonreía Max ayudando a levantarle.

Ethan se levantaba sonriendo algo apenado, en su mente pasaba la idea lo que Heaven podía estar pensando. Salió acompañado de Max antes de hacer otro desastre. Además, tenían mucho de qué hablar, Mirdor en cualquier momento los encontraría.

Amy Con sumo cuidado quito la parte de la pijama de arriba quedando en sostén.

- Debes quietártelo para lavarlo- Dijo amy señalando.

No sabía que era pero sujetaba bien.

-¿Qué? ¿Quitármelo? ¿Como estaré cuando me vista? Se me notaran- Negó.

De ninguna manera se lo quitaría y menos estando en un lugar donde no conocía mucho.
-¿Te lo dejaras sucio? - Pregunto Amy señalando su sostén.

No. Pero... ¿qué me pondré? Si eso no me cubre bien- Señalo el camisón verde.

Con cuidado de no mover mucho su pierna quitaba su pantalón con la ayuda de Amy.

-Los humanos son extraños- Dijo rompiendo al final el pantalón de la pijama.

-¿por qué hiciste eso?- Pregunto Heaven sorprendida.

Era su pijama favorita, siempre la usaba para dormir.

-Sino la quitaba así te lastimaría la pierna- respondió ayudando a meter por la pierna el nuevo pantalón verde. Heaven pensaba que parecía un uniforme como presa. 

Amy tomaba el camisón.

-Esto te cubrirá bien, es grueso, cómodo y te sentirás bien con él.

-Está bien- Se resigno Heaven y quito su sostén muy apenada y se lo dio.

Amy ayudaba a Heaven a colocárselo y así cubrirse, aunque estaban en una cueva volcánica el aire que emergía era frio y podía resfriarse.

-Mucho mejor. Debes acostarte de nuevo y descasar. Si Ethan te ve sentada se molestara

Heaven tenía nueva ropa, de no ser una humana podría confundirse con un duende igual Amy y Max. Se sentía incomoda con esa ropa que agarro una manta y se arropo cubriendo su pecho y sintiéndose más segura, ella no podía dejar que Ethan la viera así, sería muy incómodo, además, apenas si estaba conociéndolo.

-Heaven voy a dejarte sola, iré a lavarte tu ropa. Le diré a Ethan que puede venir.

Amy agarro la ropa sucia y salió de la habitación permitiendo que Ethan entrara nuevamente.

-Tengo las hojas purificadas por Millan

Miro a Heaven completamente arropada. En sus manos traiga unas series de cosas como un paño, pinzas, agua, entre otras cosas.

-Gracias

-No me digas que esta desnuda- Trago grueso.

- No, no. Claro que no- Negó respondiendo.

Quito su sabana de la pierna dejando ver su pantalón verde.

-Hay que cortar el pantalón. Se te puede pegar en la herida y no la dejara sana- Comento.

 Agarro una pequeña daga de su bolsillo y con el mayor de los cuidados Ethan corto un poco el pantalón que Heaven llevaba, debía dejar la herida descubierta para tratarla y así pudiera sanar más rápido. Dejo a un lado el pedazo de su pantalón y en un recipiente de madera pequeño mezclaba una pasta verde. Esta pasta era hecha con ramas medicinales y hojas. Le dejo reposar varios minutos y después de esperar tomo un poco en sus manos aplicándola en la pierna.

-¿Qué es eso?

- Una pasta echa por hojas

- ¿Estás todo el día trabajando?. -Pregunto curiosa.

- No ¿por qué?

Después de ser aplicada toda la pasta en la pierna, tomo el paño y lo coloco arriba de ella.

- Porque desde que he estado aquí, solo te he visto trabajar como medico ¿acaso no tienes amigos? ¿Novia?

-No, de hecho, mis únicos amigos son Max y Amy, uno que otros enemigos que ya tuviste el placer de conocer

Heaven sintió un hormigueo.

Ethan presiono un poco la toalla y la dejo puesta.

 Él quería saber porque la curiosidad de Heaven de saber si tenía novia o amigos, y tuvo la idea de inventarse una mentira, puesto que él nunca había visto más que duendes, hadas y otras especies no humanas.

-Hay una chica que creó está interesada en mi. Es interesante aunque muy poco la veo.
 Ethan se preguntaba así mismo porque inventaba algo así, ni el mismo podía creerlo.
Heaven escuchaba su explicación y entendió pensando que era un chico algo solitario y le parecía interesante, pero cuando comento su interés por otra chica su ánimo bajo.
-Nna chica ¿cómo se llama ella?- frunció el ceño. Su actitud con el había cambiado un poco en ese momento.

-Ciara. Vive al otro lado de la colina, es interesante- Ethan había notado cierto cambio en la actitud de Heaven. Se preguntaba si debía seguir con aquella farsa o esperar un poco más. Tal vez, estaba equivocado en lo que pretendía.

- ¿Por qué no la vas a ver? - Pregunto.

Ethan preparo un líquido a base de agua y alcohol en un recipiente y lo invirtió todo en el paño quedando mojado y la pasta húmeda.

-Pues, es que no he tenido tiempo, ya ves todo lo que ha pasado. Además, salir ahora no es conveniente Mirdor puede encontrarme y encontrarte a ti.

Su preocupación por ella era inminente, Ethan empezaba a ser un chico complicado y difícil de entender, ni el mismo aclaraba sus ideas.

-Tienes razón. Deberías decirle que vengas para acá. Tiene suerte de tenerte, Ethan. Porque eres un gran chico y muy tierno.

Ethan debía pensar como seguir aquella farsa pero ya eso sería luego.

-Heaven debes permanecer en silencio y relajarte, necesito terminar de curar tu pierna ¿si?

Acerco su mechero encendido, las llamas de color naranja y azul empezaron a crepitar por encima de su pierna. Heaven abría los ojos y contuvo su aliento, solo sentía un calor y nada de dolor.

- No la toques y no muevas, o otra pare de tu cuerpo. Relájate y sigue hablando conmigo. El no quería hacerlo pero era la única forma de sanar su herida para poder enyesarle la pierna por el hueso roto.

- ¿Qué es esto?

- Es un tratamiento médico avanzado y peligroso que se utiliza cuando hay una herida grave.

- ¿Cuánto dura esto?

- Dura solo diez minutos

- No me quemara, ¿cierto?

- No, todo estará bien Heaven asintió.


Diez minutos pasaron. Diez minutos fríos en silencio sin mirarse, sin hablar. Heaven solo pensaba en mostrar autodisciplina y madurez. De vivir la realidad, ella era de otro lugar y el de aquí.

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